Indivigualdades: Hubo momentos en que creí que no podría confiar en “mí”. Pues yo no era yo, sino una multitud de desconocidos. A medida que fui conociéndolos comprendí que, de un modo u otro, todos e-yo-s se coordinaban a la perfección para lograr que ante mis-sus ojos todo adquiriera sentido.

Porque cada uno de nosotros es un Universo donde se dan cita todos los seres posibles e imaginables. Somos actores y espectadores a un tiempo de la representación que es nuestra vida.